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Diez micrómetros

26 abr 2020

Abonando el terreno para el resurgir de la industria tras la crisis del Coronavirus

Debemos ser realistas y planear para tiempos difíciles. Según el reciente discurso del secretario general de las Naciones Unidas Antonio Guterres, “una recesión global sucederá casi con certeza”. Es muy posible que gran parte de los productos que fabrican muchas de las empresas metalmecánicas latinoamericanas actualmente experimenten una reducción en la demanda debido a la inminente caída de los mercados internacionales y a la incertidumbre general de los consumidores causada por la crisis del Coronavirus. En las últimas semanas MMI analizó la situación según la cual se esperaba un remesón en la cadena de suministro de partes, principalmente automotrices, provenientes de China y algunos otros países asiáticos, donde tuvieron lugar los primeros paros de las industrias. Como resultado, se evidenció la latente oportunidad que existe para los fabricantes de nuestra región de suplir localmente en mayor medida el suministro de componentes metalmecánicos a las ensambladoras automotrices.

Sin embargo, a fecha de hoy, estamos viviendo un panorama mucho más complejo. La enfermedad COVID-19 fue declarada pandemia por la OMS y nuestros países están tomando acciones para contener su propagación. Esto incluye la sabia decisión de priorizar la salud pública sobre el desarrollo económico y que obliga a que muchas empresas fabricantes de bienes que no clasifican como de primera necesidad, detengan sus plantas productivas para proteger a sus trabajadores. Pero hay una realidad latente también. No toda nuestra industria puede detenerse. La industria de generación de energía, agrícola, de alimentos y sus empaques, química, farmacéutica y por supuesto la industria médica, por nombrar algunas, deben continuar e incluso fortalecerse. El trabajo para muchos talleres metalmecánicos que hoy suplen partes automotrices podrían tomar un rumbo que no esperaban para volverse proveedores de partes y repuestos para industrias médicas y farmacéuticas. El ejemplo más claro de esto se está generando en este momento por parte de General Motors en Estados Unidos, quien, junto con algunos de sus proveedores, adaptarán parte de sus líneas de fabricación de autopartes para la producción masiva de respiradores artificiales, de los cuales hay una imperiosa demanda global.

Algo de lo que podemos estar seguros es que los respiradores no serán el único producto con alta demanda mundial en los próximos meses. -frase destacada-

La capacidad intrínseca de los talleres latinoamericanos para adaptarse rápidamente al suministro de piezas variadas en tirajes relativamente pequeños puede volverse una fortaleza a la hora en que la industria necesite flexibilidad. Esta está en nuestro ADN. Pero para poder reaccionar a la velocidad necesaria y en las cantidades en las que puede llegar a necesitarse, es importante entender que ha llegado el momento de aplicar los principios de producción que se han venido implementando en las economías manufactureras más poderosas desde hace algunos años. Si estábamos esperando una oportunidad para hacerlo, es esta. La aplicación de los conceptos de la Industria 4.0, manufactura y de TPM, en combinación con el uso de los mejores productos para la optimización de la producción, nos pueden guiar como industria a un despertar mucho más próspero (y expedito) una vez pase la tormenta de esta crisis.

Recordando las palabras de Albert Einstein, “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.


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