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MM-Dic2017-Ene2018

Informe especial Ángela Andrea Castro Bien lo dijo el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su perspectiva económica para Las Américas publicada en octubre de este año: América Latina está en movimiento, pero a baja velocidad. Si el inicio de 2017 estuvo marcado, en el norte de la región, por la incertidumbre que trajo el recién posesionado presidente Donald Trump a la relación comercial entre México y Estados Unidos y, en el sur, por la desaceleración de economías tradicionalmente sólidas como las de Argentina y Brasil; el año 2018 promete cambios económicos y políticos aún más profundos que, sin duda, se reflejarán en las decisiones de compra y proyección de la industria metalmecánica. Según el mencionado informe del FMI, la región sigue avanzando hacia una recuperación que se sustenta en la reactivación de la economía mundial y en el nuevo aire que están tomando los países latinoamericanos que venían en recesión. Así, el organismo internacional proyecta que el crecimiento de la economía en América Latina sea de 1,2% al finalizar 2017 y de y 1,9% en 2018. “Tras registrar un crecimiento decepcionante en los últimos años, la actividad económica de América Latina y el Caribe sigue apuntando hacia una recuperación gradual en 2017–18 (…) La demanda interna está recuperándose paulatinamente, mientras que la contribución de las exportaciones netas al crecimiento está disminuyendo a medida que las importaciones reales aumentan con la mayor demanda interna”, indica este documento. Para que se cumpla esta proyección, América Latina deberá superar diversos retos en 2018. El primero de ellos tiene que ver con las elecciones legislativas y presidenciales que se realizarán en varios países de la región, como México, Colombia, Brasil, Costa Rica y Venezuela y que, sin duda, generarán una incertidumbre económica que se evidenciará en el destino y cantidad de inversiones que los empresarios planeen realizar. El segundo de los retos está relacionado con el movimiento migratorio. De acuerdo con el FMI, la restricción de los flujos de inmigración o la aplicación de políticas de deportación más estrictas reducirían las remesas a ciertas partes de la región, “las cuales han sido muy útiles para amortiguar el impacto de los shocks económicos”. A su vez, la masiva llegada de migrantes venezolanos a países como Brasil www.metalmecanica.com Edición 6 / Volumen 22 | Diciembre 2017/Enero 2018 | 59


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