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manuFactura de moldes el valor de hacer bien las cosas La calidad sí cuesta, pero genera valor. En la fabricación de moldes, la diferencia entre tomar o no mercado se mide en micras y en tiempos de entrega. Algunas empresas de la metalmecánica en México entendieron ya este axioma. A continuación, uno de los casos. DAVID LUNA La creciente importancia de la fabricación de moldes y troqueles en México para sustituir importaciones está diseminando una vocación cuyo desarrollo había sido necesario desde hace varios años. El desarrollo de proveeduría ahora cuenta con apoyos gubernamentales sustanciales, como fondos de inversión o procesos de capacitación en el extranjero en asociación con países clave como Portugal. Algunas empresas apenas se están incorporando en este mercado. Otras, ya habían comenzado con la fabricación de moldes desde hace algunos años y, de manera paulatina, han desarrollado no solo habilidad, talento y capacidades, sino que han invertido en tecnología de punta para la generación de maquinados. El ejemplo de Kapco Moldes, empresa asentada en la ciudad de Querétaro, es elocuente. Con una plantilla de 26 empleados, Kapco hoy fabrica moldes y componentes para poco más de 15 clientes de sectores como electrodomésticos, eléctrico, electrónico y automotriz. Es una empresa pequeña, pero en el taller cuenta con al menos una docena de equipos de control numérico de 12 | Edición 1 / Volumen 24 | Febrero / Marzo 2019 www.metalmecanica.com gran precisión, tanto para torneado y maquinado, como para electroerosión y rectifi cado. Su más reciente adquisición es un centro de maquinado horizontal HM800S de la fi rma japonesa OKK, que cuenta con una mesa giratoria para la preparación de trabajos y que desempeña mayor velocidad (hasta 12000 RPM). Esta máquina les permitirá elevar su producción anual de moldes, en respuesta al aumento de la demanda. Pero el crecimiento ha sido gradual. Querétaro Kapco fue fundada en Culiacán (Sinaloa) en 1975 por Carlos Kaplun Carmona, conocido por sus allegados como “El Tigre”, a la edad de 40 años. Ingeniero electricista de profesión, decidió abrir un taller mecánico con máquinas muy básicas (un taladro, una cortadora de oxicorte, un pantógrafo y una máquina de soldar), equipo apenas necesario para realizar reparaciones para maquinaria agrícola. “Entonces reparábamos piezas dañadas de tractores y otros equipos para el trabajo en el campo”, relata Alejandro Kaplun, hijo del fundador y ahora director de la empresa. “Luego, mi padre consiguió un contrato para construir y reparar transportadoras de granos para Conasupo”. A los pocos años, cuando Alejandro recién había empezado su carrera universitaria, tomaron la decisión de salir de Culiacán en busca de una ciudad más industrializada en el área metalmecánica y no tanto en el agrícola. Además, entre otras razones, era conveniente debido a que las condiciones de humedad y calor de la costa culichi no eran las más óptimas para un taller metalmecánico. En realidad, la decisión no fue tan simple, pero la idea de quedarse en Querétaro fue la ganadora para continuar con el proyecto de Kapco. Era 1978. Entonces, Alejandro Kaplun, llevaba ya avanzada su carrera en el Tecnológico Regional de Culiacán y, debido al cambio de residencia,


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