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Marzo de 2010 Página 1 de 5

Fresado en duro en tres pasos

Mark Albert

Este taller puede monitorear lo que está pasando en sus máquinas de forma remota, para reaccionar a eventos inesperados, como desgastes o fracturas.

Fue una buena jugada cuando Corey Greenwald comenzó su taller, Hard Milling Solutions, en agosto de 2004. Él tenía una idea muy clara de qué clase de taller sería. Estaría dedicado únicamente al fresado en duro avanzado, un proceso que requiere equipo especial y un conocimiento preciso. En ese tiempo, la mayoría de talleres no estaban listos para hacer fresado en duro por su cuenta, pero lo necesitaban desesperadamente para agilizar la producción de moldes, terminar detalles en acero para herramientas endurecidos o producir intrincados componentes médicos. Nadie había creado un taller como este.

El proyecto fue especialmente audaz porque en 2004, Greenwald no era un experto en mecanizado profesional ni un fabricante de troqueles y herramental experimentado. Él era un ingeniero de manufactura que veía tremendos beneficios en el fresado en duro. Su única experiencia con el fresado en duro había sido con un empleador anterior que le había pedido dirigir la instalación de un centro de mecanizado para fresar en duro punzones de conformado. Con la nueva máquina en sitio, la producción de punzones cayó de 30 días a 6. Sin embargo, Greenwald podía ver claramente que era posible obtener mayores ganancias de productividad si el empleador las hubiera perseguido. Esta visión del potencial de fresado en duro lo inspiró para aprender todo lo que podía sobre este proceso.

Entre más aprendía Greenwald sobre fresado en duro, creía más en su valor. Se le hizo claro que la única forma en que el podría descubrir todo lo que podía hacer con el fresado en duro era abrir su propio taller. Así nació Hard Milling Solutions. Con el apoyo de un buen amigo propietario de un taller cercano de electroerosionado de hilo, Greenwald comenzó con una máquina, un VMC V56 de Makino, en un local rentado dentro de un parque industrial suburbano al norte de Detroit. Al principio, su único empleado era un fabricante de moldes quien compartía con Greenwald la curiosidad y el interés en explorar nuevos territorios en técnicas de mecanizado.

Y, ciertamente, ese fue un esfuerzo de pioneros. Muchos aspectos del fresado en duro todavía estaban desarrollándose. Distintos talleres estaban intentando diferentes soluciones –y no siempre con resultados igualmente exitosos. Sin embargo, el estudio intenso de Greenwald en el fresado en duro y todas las disciplinas necesarias para hacerlo confiable y predecible comenzaron a pagarse. Él no sólo aplicó lo que había aprendido de sus mentores en una franquicia local de máquinas-herramienta, con un proveedor de herramientas y un comercializador de software; también hizo su propia investigación.

Mientras se aseguraba de que su taller atraía suficiente trabajo para su máquina y así ganar para mantenerla, Greenwald vio la clase de trabajos que lo forzarían a refinar sus técnicas, experimentar con velocidades y avances y a llevar el proceso a extremos aún no probados. Nunca rechazó un trabajo porque pensara que no se podía hacer. A medida que ganó experiencia y visión, creció su confianza en las capacidades de su taller. Pronto adquirió una segunda máquina y agrandó el espacio de su taller mientras actualizaba continuamente los sistemas de herramental y el software de programación que soportaba su proceso de fresado en duro (ver recuadro “Fresado en duro hecho sistemático”).

Hard Milling Solutions fue un éxito. El negocio estaba creciendo continuamente. Greenwald creyó tener una fórmula ganadora para aplicar el fresado en duro a moldes de inyección de plástico, troqueles de forja, componentes médicos y partes aeroespaciales en materiales con dureza hasta de 65Rc. De hecho, Greenwald se volvió un fanático del proceso de fresado en duro. Él cree fuertemente que el fresado en duro debe ser ampliamente acogido por los talleres de moldes, fabricantes de componentes médicos e incluso casas de producción. Ha estado promoviendo el fresado en duro en seminarios, ferias comerciales y distribuidores por varios años, incluso su propio taller continúa en expansión. Hard Milling Solutions añadió un tercer VMC Makino en 2006 y está planeando actualmente la compra de una cuarta máquina. El taller ahora tiene tres empleados.

¿Quién manda a quién?
Pero ese no es el fin de la historia. Aunque tener su propio taller le permite a Greenwald perseguir una visión, también descubrió que, a la larga, el taller parece ser su dueño. Primero, dominar el fresado en duro tomó largas horas y un trabajo difícil. Operar en los límites de una máquina o de las capacidades de una herramienta de corte era estresante. Esforzarse por satisfacer todas las expectativas del cliente se volvió una preocupación de todo el tiempo.

Acerca del autor

Mark Albert

Es el editor jefe de la revista Modern Machine Shop, del grupo editorial Gardner Publications con sede en Cincinnati, Ohio, E.U.
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