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Junio de 2017 Página 1 de 3

Industria automotriz abre nuevas oportunidades para fabricantes de moldes

David Luna, Director de Contenido Metalmecánica Internacional

El auge de la industria automotriz está detonando la demanda de moldes, troqueles y herramentales en México, lo que ha mostrado escasez de proveeduría local.

Existe la tesis de que el auge de la industria automotriz está detonando la demanda de moldes, troqueles y herramentales en México. Esto ha puesto en evidencia una enorme escasez de proveeduría local que ya despertó el interés de algunas empresas para migrar sus servicios de manufactura a este sector e incrementar así sus horizontes de negocio.

Enclavado en un viejo barrio de la ciudad de León —uno de tantos conocidos por su vocación en la producción de zapatos— entre pequeños talleres maquiladores de calzado, fabricantes de suelas, peleteros, sastres y todo lo necesario para la fabricación de zapatos, está Mold Factory, un taller dedicado a la manufactura de moldes para inyección de plásticos.

En su oficina, dentro del taller de 320 m², nos espera el director, Rafael Sánchez, empresario leonés, hijo de un fabricante de calzado y egresado de la carrera de ingeniería mecánica de la Universidad Iberoamericana, para hablarnos de su empresa que, en cuna zapatera, ahora deja entrever una nueva vocación automotriz.

En el taller, la producción está enfocada a la fabricación de moldes de inyección, maquinados especiales CNC, diseño 3D, fixtures, reparación y mantenimiento de moldes, FOAM y empaques PVR. Su historia empezó hace aproximadamente una década, pero, debido a la fuerte herencia de la industria del cuero y el calzado, con una idea muy diferente de lo que es ahora.

Para graduarse de la Universidad, Sánchez hizo un proyecto de tesis de un software para simulación de sistemas de engranes, motivado por uno de sus maestros (que tenía un doctorado en robótica). Así fue como este proyecto lo acercó a herramientas CAD y de simulación, como Silicon Graphics, que era el sistema ineludible entonces.

En su primer empleo estuvo dedicado a tareas de soporte técnico para una empresa importadora de máquinas CNC y sistemas CAD/CAM, los cuales empezaban a ser demandados ya, a finales de la década de los 90s, por empresas fabricantes de calzado para la elaboración de sus moldes.

Con esa experiencia, se ubicó poco tiempo después en la empresa Polytec, en la que le tocó arrancar algunas máquinas de control numérico e inició un taller dedicado solamente a la fabricación de moldes para productos de termoplástico. Durante casi una década que estuvo en esa empresa, especializó sus habilidades tanto en el diseño como en la manufactura.

Fue a mediados de la década de 2000 que tomó la decisión de aventurarse con su hermano para abrir su propia empresa con el objetivo de incrustarse también en la industria emblemática de León. Contrario a lo que es ahora, el negocio no empezó con la fabricación de moldes, sino con la producción de suelas de poliuretano; sin embargo, el mercado ya estaba sentenciado con una fuerte importación procedente de China que generó muchas desventajas competitivas en los industriales de la región. Pronto los números rojos empezaron a aumentar y tuvieron que pensar en otras opciones para su empresa.

Así fue como los hermanos adquirieron un crédito bancario para obtener un pequeño torno CNC y arrancar en 2006 con un nuevo negocio: la fabricación de moldes. El egresado de la Ibero sabía que tenía que sacar ventaja de las empresas que él conocía bien por sus trabajos anteriores y comenzó a conseguir clientes, incluso algunos grandes como Emyco y Florsheim.

Comenzaron a crecer y nunca dejaron de invertir sus utilidades en el taller y, en poco tiempo, compraron otros equipos.

Acorde con su política de empresa, buscaron como objetivo la consistencia en la manufactura de sus productos a partir de esquemas de calidad y servicios integrales y con una misión de negocio centrada en la competitividad, el servicio y la satisfacción del cliente. Entonces, el mercado del calzado de León todavía tenía los remanentes de una industria poderosa en la producción de calzado en México, con empresas que hoy, lamentablemente, están extintas o a punto de estarlo, como Loredano, Gecesa, 7Leguas y Destroyer.

Todo parecía ir bien, pero el destino les tenía otros planes.

En picada

Con la llegada de producto chino y el incremento de la producción de zapatos de menor calidad y menor precio, la fabricación de moldes para zapatos en León empezó a languidecer y a abaratarse. “En general, el productor ha reducido sus costos y esto ha afectado en lo que están dispuestos a pagar por un molde. A esto se suma que, efectivamente, hay molderos que han reducido significativamente sus ganancias para ganar mercado, aunque en general, esto significa castigar la calidad”.

Con acciones de mercado como las Picas (en la que los pequeños productores de zapatos detectan oportunidades de venta en volumen para algún modelo en particular, lo fabrican a marchas forzadas y con costos mínimos para salir rápido al mercado, inundando espacios de venta populares y recuperan su inversión de manera rápida) los costos empezaron a verse empujados a la baja. Para un fabricante de moldes como Mold Factory, esto no es precisamente lo que favorece su modelo de negocio, centrado en calidad, atención al detalle, enfoque en servicio y consistencia.


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