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Febrero de 2019 Página 3 de 4

Kapco Moldes: el valor de hacer bien las cosas

David Luna

Aunque es una empresa pequeña, Kapco tiene varios equipos de control numérico de gran precisión. Hoy, la firma fabrica moldes y componentes de alta calidad para cinco sectores.

Así, la estrategia de entrega de valor quedo clara en Kapco, la cual no será en el precio, sino en la calidad tanto en el producto como en el servicio, y esa fue la bandera que mantuvieron enarbolada para fortalecer el proceso de desarrollo de clientes después de la salida de Black&Decker. “Competimos con entrega, con calidad y con un buen producto en todo sentido. Nunca ha sido nuestra intención competir con precio”, sentencia.

Poco a poco, los proyectos fueron regresando nuevamente. Principalmente, comenzaron a trabajar más con el sector automotriz, que entró en un crecimiento acelerado desde principios de este siglo. Empresas T1, sobre todo, vieron con buenos ojos a la compañía queretana. Tal es el caso de la germana Continental, que se incorporó a su cartera de clientes y al que ya le han hecho unos cinco moldes, más trabajos de refaccionamiento.

La lección quedó bien aprendida. No es posible depender demasiado de un solo cliente. Así que comenzaron a diversificarse con más clientes de diferentes sectores industriales; no obstante, lo que en un momento les causó un enorme daño, se convirtió en un factor importante de negocio: la migración a China. Los moldes fabricados en oriente comenzaron a tener problemas de calidad. “En algunos casos, tenían problemas en cavidades, otros en la precisión de sus bordes y partes finas y, en general, en el acabado y la calidad. De pronto, la reparación de moldes chinos se ha convertido en un buen negocio para nosotros. Este año reparamos, por ejemplo, un molde para cinturón de seguridad de un automóvil. El cliente nos dijo que los moldes se ven bien a primera instancia, pero al momento de examinarlos exhaustivamente empiezan a surgir diferencias en medidas, en algunos casos hasta con un milímetro”, señala Kaplun.

En algunos casos, asegura que sus clientes han tenido que pagar más de USD 75,000 en reparaciones. Otro de ellos, el también alemán RAFI, llegó con un molde de rotativos hecho en China que presentaba problemas de funcionamiento. El fenómeno empezó a hacer costumbre.

De esta manera, la reparación de moldes, sumado al desarrollo de nuevos clientes, muchos de ellos del sector automotriz, ha permitido a Kapco, en la última década, recuperar el crecimiento. En el predio original, de 2,500 m2, tienen espacio suficiente para crecer; sin embargo, y en la búsqueda de mantener sus procesos optimizados, han acomodado el crecimiento en la nave que actualmente ocupa solo 600 m2. 

Hijo de tigre… pintito

“Cada vez tenemos una empresa más estable. Los moldes para la industria automotriz son muy exigentes y nos piden precios bajos. Además, de alguna manera representan una demanda estacional, pues los cambios de modelo así lo marcan. Pero cuando arranca la producción empiezan las reparaciones. Algunos clientes que habían comprado moldes chinos ya están de regreso con nosotros”, relata el directivo, quien considera vital que el crecimiento debe estar respaldado con tecnología y buenas prácticas de manufactura.

Asegura que la depreciación de las máquinas debe ser considerada con la mayor precisión posible para mantenerse siempre actualizados en tecnología, pero sin adelantarse demasiado y caer en inversiones de difícil retorno. Por esta razón se han ido desprendiendo de máquinas en buen estado, esto incluye la Mazak que adquirieron en 1988, que tenía 30 años funcionando, entregando todavía buena calidad, pero ya no ya con el rendimiento esperado en comparación con máquinas más nuevas. “Casi lloro cuando nos deshicimos de ella”, afirma Kaplun de manera alegórica. 
 
Pero es que, acorde con las enseñanzas de su padre, la actualización es primordial. “Yo creo que las máquinas en realidad deberían depreciarse en 10 o 12 años. No más. De otra manera no podemos ser competitivos ni mantener nuestras curvas de precisión”.

Siguiendo esto, y según su filosofía de optimización, al analizar la obsolescencia de algunos equipos, y en busca de la optimización del espacio en planta, adquirieron un nuevo centro de maquinado horizontal de 20 toneladas de la marca OKK, el cual soporta hasta piezas de 1,200 kilos con dimensiones de 1m. Para colocarla, tuvieron que adecuar incluso la cimentación del espacio designado. Al tener cambiadores de piezas con pallets separados, esperan una optimización en cambios y un incremento importante en la producción. 

De los 26 trabajadores de la empresa, 13 están en producción y dos en diseño. “También tenemos un área de programas de maquinado con dos ingenieros a bordo. En total, somos ocho ingenieros, y los demás son técnicos superiores universitarios de UTEQ, aunque también algunos son operadores, no de escuela, pero muy especializados y muy buenos mecánicos”, describe el entrevistado.


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Acerca del autor

David Luna

David Luna

Director de contenido de Metalmecánica Internacional
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