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Septiembre de 2018 Página 1 de 3

La ruta para producir las autopartes del futuro

Ángela Andrea Castro

Este artículo explora no solo las tendencias en técnicas y tecnologías para la manufactura de autopartes, sino su contexto en términos de economía y desarrollo en América Latina.

Más que el auto es la movilidad. El gran reto de las generaciones futuras relacionadas con la industria del automóvil tiene que ver con aspectos como energías alternas, cuidado del medio ambiente, la incorporación de materiales más ligeros y resistentes, tecnologías híbridas y nuevos esquemas de propiedad vehicular, entre otros. Este artículo explora no solo las tendencias en técnicas y tecnologías para la manufactura de automóviles (y de autopartes), sino su contexto en términos de economía y desarrollo en países claves de América Latina. 

¿En qué momento América Latina insertará dentro de sus líneas de producción las tecnologías duras y blandas necesarias para fabricar los componentes que requieren los vehículos del mañana? La pregunta de por sí es compleja, y elaborar una respuesta definitiva lo es aún más. No solo porque no somos una región homogénea en materia de producción, ni porque nuestras capacidades de investigación y desarrollo dependen de las prioridades de nuestros gobiernos, y mucho menos porque tenemos un ojo frente a la línea de producción y otro frente a lo que arancelariamente se discute en Washington. Establecer esta ruta de transformación es complejo porque cuesta dinero y tiempo, y porque exige una transferencia tecnológica que como región no hemos podido aprovechar.

Bien lo resumió S&P Global Ratings como “la encrucijada de la industria automotriz”. En un documento que enumera los distintos retos del sector, Standard and Poors señala que, a diferencia de los ciclos anteriores de auges y caídas para esta industria, estamos viendo una aceleración en la transformación tecnológica y cambios en los gustos y demandas de los consumidores que derivará en una industria que se parece poco (o casi nada) a lo que era hace una o dos décadas.

La electrificación de los trenes de potencia es, según S&P, la tendencia más disruptiva para la próxima década en la industria automotriz. A ella le siguen la conducción autónoma; los servicios de movilidad compartida que cambiarán los modelos de negocio tanto para fabricantes como proveedores; y las alianzas entre armadoras y proveedores en materia de diseño e ingeniería que se fortalecerán en los próximos años en un esfuerzo por permanecer competitivos.

Como es lógico, del éxito que tengan en materia de rentabilidad y altos volúmenes fabricantes como Tesla, GM y Nissan —que lideran hoy en día la producción de vehículos eléctricos— dependerá que otras armadoras en la industria aceleren sus inversiones en este campo.

Así mismo, si bien algunos fabricantes de equipos originales (OEMs) pueden optar por producir equipos de electrificación por su cuenta, S&P prevé que los proveedores comiencen a desempeñar un papel mucho más importante ya que, para estos últimos, la electrificación de los trenes de potencia representa una oportunidad comercial.

Un enfoque clave estará en los proveedores que innoven y produzcan componentes de valor agregado para ayudar a las armadoras a cumplir con los nuevos estándares de emisiones de dióxido de carbono y economía de combustible. Otros proveedores que podrían beneficiarse son aquellos que fabrican y diseñan productos que proporcionan la red troncal eléctrica y electrónica crítica que respalda el aumento de la electrificación del vehículo, la reducción de emisiones y un mayor ahorro de combustible a través del ahorro de peso”, añade S&P en su informe.

Además, estas tecnologías para la electrificación, como los sistemas de propulsión avanzados y las líneas motrices, podrían resultar en una mayor demanda de contenido por vehículo para los proveedores —al menos hasta que los vehículos completamente eléctricos se generalicen— y podría conducir a una mayor subcontratación de componentes automotrices estándar, tales como ensamblajes metálicos, ya que las armadoras deberán concentrarse en las inversiones para vehículos autónomos y tecnologías de electrificación.

La producción de autopartes que se realiza dentro de la región está muy enfocada a proveer para el auto que se maneja hoy, y muy poco para lo que demanda el del futuro".

Guido Vildozo, IHS Markit.

Las oportunidades también están abiertas para los proveedores de asientos que podrán beneficiarse con una mayor penetración debido a la demanda de asientos más ligeros para mejorar el alcance de las baterías; o para quienes empiecen a producir partes en función a la seguridad y a los sistemas automatizados de asistencia al conductor.

Estas características incluyen control de crucero adaptativo, asistencia de estacionamiento autónomo, detección de puntos ciegos y visión envolvente, advertencia para evitar colisiones o salidas de carril, así como distribución de señales y alimentación, plataformas informáticas centralizadas y servicios de datos.


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Acerca del autor

Ángela Andrea Castro

Ángela Andrea Castro

Editora de Metalmecánica Internacional
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