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Noviembre de 2017 Página 1 de 2

Operador 4.0: la nueva relación humano-máquina

Con información de la Agencia Informativa Conacyt

Este artículo rompe los paradigmas de percepciones que aseguran que las revoluciones industriales limitan la participación humana en los procesos de producción.

El reto principal de la Industria 4.0 es lograr que las tecnologías involucradas a las mismas se sumen a las habilidades humanas para mejorar la eficiencia de los procesos productivos, sin ir en detrimento de las oportunidades de empleo, de las condiciones laborales de los operadores y de los objetivos productivos de la empresa.

En este contexto, el doctor David C. Romero Díaz, especializado en administración del conocimiento del Tecnológico de Monterrey, explicó a la Agencia Informativa Conacyt en qué consiste la relación del hombre con las máquinas y sistemas de información bajo el manto de esta nueva revolución industrial y resaltó la importancia de tener en mente la necesidad de una visión socialmente sostenible de la misma.

Romero, exbecario Conacyt, lidera un equipo internacional de investigadores de la Chalmers University of Technology, en Suecia; West Virginia University, en Estados Unidos; Swiss Smart Factory, en Suiza; Politecnico di Milano, en Italia; y Griffith University, en Australia, dándose este grupo a la tarea de rescatar y actualizar una serie de conceptos, entre los que vale la pena mencionar los sistemas de producción antropocéntricos (90), los sistemas de automatización balanceados (90) y los sistemas de manufactura centrados en el humano (2000) para modernizar estos bajo el paradigma de “sistemas de producción ciber-físicos-humanos”.

Rompiendo paradigmas en la relación humano-máquina

Existe una percepción generalizada de que las revoluciones industriales limitan la participación humana en los procesos de producción, restringiendo así oportunidades de empleo, lo cual queda un poco lejos de la realidad.

Se requiere de diversos estudios dentro del análisis funcional de un empleo, así como de las tareas y procesos a cargo del mismo, para saber qué actividades se dejarán manuales/mecánicas y qué actividades serán realizadas por máquinas, robots y/o sistemas, es decir, serán automatizadas.

“Muy pocos empleos van a ser tomados completamente por máquinas o robots autónomos o sistemas de inteligencia artificial, porque estos se dividen en distintas tareas y procesos cognitivos y físicos. A menos que una máquina, robot o sistema sea capaz de tomar totalmente todas las tareas y procesos de un empleo, no se puede decir que el empleo se ha perdido, sino que se ha transformado. Si una parte de esas tareas y procesos son apoyados o asumidos ahora por máquinas, robots o sistemas colaborativos, entonces debemos referirnos a estos como nuevas relaciones humano-máquina en el empleo y no como pérdidas totales del empleo”, mencionó Romero.
“No se trata de automatizar por automatizar. Es importante que al momento de decidir si una serie de tareas o procesos dentro de un empleo será automatizada, si la tecnología a incorporar será realmente capaz de superar al humano, no solo física sino cognitivamente y, de no ser así, tal vez la respuesta sea un sistema de automatización balanceado o colaborativo humano-máquina y no la automatización pura”.

Es importante saber cómo automatizar, cómo incorporar las nuevas tecnologías de la Industria 4.0 de manera socialmente responsable y sin comprometer los objetivos productivos de la empresa. Por ejemplo, si la tarea es repetitiva y de baja complejidad, esta tarea puede dejarse a las máquinas para que el operador tenga la oportunidad de trabajar en actividades donde pueda dedicarse a la innovación a través de su creatividad. Otro caso es cuando las actividades son físicamente riesgosas o no son ergonómicamente compatibles con la persona.

A partir de esto, se pueden diseñar sistemas de producción industriales balanceados, en los que intervengan humanos y máquinas sin perder de vista que ya no solo existe la posibilidad de sustituir al humano por robots o procesos automatizados, sino que también ya hay la posibilidad de que las máquinas complementen a las personas. “Tenemos que cambiar en nuestro paradigma”, señaló el experto en innovación tecnológica.

Operador 4.0

Hoy en día, la tecnología aún presenta ciertas limitantes frente a las habilidades humanas. “Si en un proceso de ensamble complejo se ofreciera un cierto nivel de personalización del producto, y la automatización, robótica, se encargara de todo, la programación de la línea de producción sería muy compleja, porque los robots y sistemas tendrían que reprogramarse y tener mucha flexibilidad para poder manejar todas las variantes posibles del ensamble; en pocas palabras, producir y administrar robots flexibles tiende a ser más costoso que usar operadores”, mencionó David Romero al respecto.

Las limitantes humanas también son importantes a la hora de diseñar un sistema de producción. “Si en ese mismo proceso, una de las actividades fuera tener que cargar piezas pesadas durante toda la jornada laboral, se tendría un riesgo de seguridad laboral al tener una actividad que no es, ergonómicamente hablando, sostenible para un operador, tarde o temprano podría lastimarse. Aquí tenemos dos alternativas, un alto costo en la total automatización o asumir un alto riesgo de seguridad laboral para el operador. La tercera opción aquí sería un exoesqueleto”, añadió.


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