Promocione sus productos o servicios con nosotros
Abril de 2006 Página 1 de 2

Una reconsideración de los centros de mecanizado para el sector aeroespacial y médico

Peter Zelinski

Las demandas del mecanizado médico y del mecanizado aeroespacial son tan similares, que tienen capacidades que se aplican de igual forma.

Una ventaja potencial de manufacturarle a la industria médica es una demanda segura. En cualquier economía la gente querrá siempre vivir más, más saludablemente, y tener siempre mejores rodillas.

Mack Tool & Engineering es un fabricante contratista de South Bend, Indiana, que sirve tanto a clientes de la industria médica como de la aeroespacial --haciendo componentes íntimos para cuerpos humanos y para sistemas de combustible y control de aeronaves--. El mecanizado CNC es la principal competencia del taller, y parte de la experiencia que posee está basada en el mecanizado de formas complejas a partir de barras sólidas, de modo que los clientes no tienen que usar fundición ni forja.

En contraste con el trabajo médico, el negocio aeroespacial del taller no es tan seguro. Cualquier número de factores puede ocasionar la caída de la demanda. La solidez militar puede declinar, las administraciones políticas pueden cambiar y las aerolíneas pueden quebrar en tiempos difíciles. Y aun cuando el trabajo continúa, es posible que los márgenes no, porque los clientes en este sector frecuentemente presionan por concesiones en el precio. Los ingresos son incluso menos consistentes que el mismo trabajo.

Esta clase de inconsistencia lleva a un dilema común. Mientras un taller puede desear atender mejor a sus clientes con equipo diferente, no puede comprar ese equipo sin la expectativa de un flujo de ingresos que cubra los gastos.

Para Mack Tool, el trabajo médico ayudó a resolver ese dilema. Para ser más específicos, Mack Tool sirve normalmente sólo a un cliente en esa industria, pero el cliente ha probado ser una fuente de negocio en la que el taller puede confiar durante un período de años. Para continuar mejorando su servicio a ese cliente, hace mucho tiempo el taller tomó la decisión de invertir con agresividad los ingresos provenientes de este trabajo, de nuevo en las propias capacidades del taller. Ese compromiso probó ser un instrumento para el éxito del taller. Las demandas del mecanizado médico y del mecanizado aeroespacial son tan similares, que las capacidades que aplican en uno, aplican también en el otro. Esas capacidades mejoradas finalmente hicieron más atractivo el taller para los clientes de ambas industrias, y esas capacidades también equiparon mejor el taller para satisfacer las demandas en precio de los clientes de la industria aeroespacial.

¿Qué tan agresivamente invierte el taller? Lo suficiente como para que la justificación nunca sea un problema. Por ejemplo, el vicepresidente de ingeniería, Paul Hartz, comenta que intentó documentar los ahorros que resultarían de abandonar el sistema CAD/CAM existente en el taller en pro de uno más costoso, pero finalmente, no pudo predecir a cuánto ascenderían esos ahorros. Entonces compró el software de todos modos. Para usar sus palabras, adoptar la tecnología más capaz es simplemente "el camino a seguir".

Él aprendió esa lección con la experiencia. Una de las vivencias que le ayudó a aprender el valor de la tecnología fue el dramático cambio del taller en la forma como fabricaba sus partes. Mack Tool generalmente hacía partes de vanguardia en máquinas de bajo costo, usando centros de mecanizado vertical con mesas rotatorias inclinables para producir intrincadas características por fresado en ángulos complejos. Hartz estaba orgulloso de la capacidad que tenía su taller para percibir el potencial de las máquinas de bajo costo de esta forma. Pensaba que usar centros horizontales costosos era ilógico. ¿Por qué comprar una máquina horizontal por una cantidad de dinero con la que se podría comprar, a cambio, cuatro máquinas verticales?

Pero el taller compró una horizontal de todas formas, sólo por ver qué pasaría. Ahora hay cinco centros de mecanizado horizontales en el taller. Y, además, está casi terminando su transición de los trabajos de vanguardia lejos de las máquinas anteriores.

Un cambio
La mentalidad cambió. Hartz creía que tener más máquinas significaba, obviamente, más capacidad. Sí, algunas máquinas son más eficientes que otras, pero en la superficie, no parecía que ninguna máquina horizontal pudiera ofrecer la eficiencia suficiente para justificar una diferencia de cuatro veces el precio.

Comenta que este análisis subestimó las mejoras en eficiencia esperando bajo la superficie. Una vez se introdujo el primer centro horizontal en el proceso, el taller comenzó a reconocer cómo la transición de una máquina vertical a una horizontal podría afectar no sólo el tiempo de ciclo y los alistamientos, sino también la inspección, el tiempo de puesta en el mercado y el flujo de trabajo. El beneficio completo no era para buscar en detalles como las especificaciones y los pallets únicamente, sino también en la oportunidad de volver a imaginarse completamente el proceso.

Acerca del autor

Peter Zelinski

Desde hace ocho años, Peter Zelinski colabora con la casa editorial de Gardner Publications. En la actualidad es el editor ejecutivo de la Revista Modern Machine Shop.
Contacte a las empresas mencionadas
x
Notas complementarias

Sección patrocinada por

Otras noticias de Mecanizado