Hoja de ruta para transformar tecnológicamente su taller

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Como cada año, Metalmecánica Internacional hace una consulta con sus lectores para conocer el panorama de las inversiones para el año siguiente. Este informe reúne tanto los resultados obtenidos como las opiniones de organismos y expertos del mercado industrial. Si bien el crecimiento sigue siendo moderado, es importante destacar la consistente (aunque probablemente aún insuficiente) inversión en sistemas CNC y software para manufactura y diseño, lo que refleja a una cautelosa pero atenta industria a la tan mundialmente anunciada era de la manufactura digital.

 

Es redundante iniciar este artí­culo hablando de la inminente transformación de esta industria, de la apremiante necesidad de actualización tecnológica y de la urgencia que tienen los talleres latinoamericanos de insertarse efectivamente en las cadenas globales de valor.

Lo es no solo porque en Metalmecánica Internacional hemos hablado reiteradamente de ello, ni porque en las ferias industriales más importantes del año se evidenció como nunca que la digitalización ya hace parte del ADN del sector. Es repetitivo porque es su dí­a a dí­a, porque probablemente usted está leyendo este artí­culo en el mismo dispositivo móvil desde el que controla el desempeño de sus herramientas, y porque usted ya es consciente de que controlar y entender los datos que se generan en sus máquinas y en su producción impacta directamente sobre su competitividad.

La clave para mantenerse a la vanguardia en esta industria no está en lo que compre, si no en lo que hace con toda la valiosa información que circula en su planta, y cómo saca provecho de ella.

Cuando hablamos de transformación en la industria metalmecánica estamos hablando de algo más que comprar robots o impresoras 3D (que como se verá más adelante no está ni siquiera en los planes de los talleres latinoamericanos), o de instalar complejas celdas de maquinado o de abandonar los diseños en papel y reemplazarlos por figuras tridimensionales en realidad aumentada. Aun si usted todaví­a opera con tornos convencionales, o si recién adquirió su primera máquina CNC, la clave para mantenerse a la vanguardia en esta industria no está en lo que compre, si no en lo que hace con toda la valiosa información que circula en su planta, y cómo saca provecho de ella.

Esto es más cierto que nunca en la realidad de producción latinoamericana. Por ejemplo, en Colombia, una empresa dedicada a asesorar proyectos de manufactura recibió un reconocimiento a la innovación por desarrollar el sistema KERN by PM Tec, una solución inalámbrica para el modelamiento, monitoreo y control de procesos que permite aterrizar todo el concepto de Industria 4.0 a la realidad de producción en ese paí­s.

Estos sensores permiten monitorear factores crí­ticos de los procesos, no solo en máquinas de última generación sino en las que todaví­a están en funcionamiento en los talleres de nuestra región. El propósito es que, independiente de la tecnologí­a o el sistema de control que tenga el equipo, se pueda conocer lo que está pasando en el proceso.

Saadia Zahidi, miembro de la Junta Directiva y Directora del Centro para la Nueva Economí­a y Sociedad, resumió esta necesidad de soluciones disruptivas, pero adaptadas al contexto de cada paí­s, durante la presentación del Reporte Global de Competitividad 4.0 versión 2018, elaborado por el Foro Económico Mundial (FEM): la Cuarta Revolución Industrial puede nivelar el campo de juego para todas las economí­as; sin embargo, la tecnologí­a no es una fórmula mágica por sí­ sola. Los paí­ses deben invertir en recursos humanos e instituciones para cumplir la promesa de la tecnologí­a .

Según este reporte, en materia de competitividad, Chile, en el puesto 33 entre 140 paí­ses, lidera por un amplio margen la región de Latinoamérica y El Caribe, situándose por delante de México (46) y Uruguay (53). La competitividad de la región sigue siendo frágil y podrí­a verse amenazada por una serie de factores, entre los que cabe citar un mayor riesgo de proteccionismo comercial en Estados Unidos; las repercusiones de la crisis económica y humanitaria de Venezuela; la incertidumbre polí­tica a raí­z de las elecciones en las mayores economí­as de la región y las perturbaciones derivadas de las catástrofes naturales que amenazan al Caribe. La inseguridad y la debilidad de las instituciones representan dos de los mayores desafí­os para la mayorí­a de los paí­ses, se indica en el documento.

La importancia de escalar posiciones en este escalafón es que, según el FEM, esto refleja la resiliencia de cada paí­s frente a los cambios que se avecinan. Los resultados del informe revelan que los paí­ses más competitivos están mejor equipados para enfrentar los desafí­os de la Cuarta Revolución Industrial.

El reporte adopta un enfoque amplio al hablar de competitividad, guiado por tres principios: primero, la capacidad de un paí­s para innovar depende de la calidad de un vasto y complejo ecosistema; segundo, la innovación es un proceso a través del cual las ideas se convierten en productos exitosos; y tercero, la innovación ocurre en todas partes, no solo en un laboratorio, y sus resultados toman muchas formas, desde productos hasta modelos empresariales y organizativos.

En materia de competitividad, Chile, en el puesto 33 entre 140 paí­ses, lidera por un amplio margen la región de Latinoamérica y El Caribe, situándose por delante de México (46) y Uruguay (53).

Reporte Global de Competitividad 4.0 versión 2018 del FEM.

Pero, además de un acompañamiento de polí­ticas gubernamentales y de un favorable panorama económico, la competitividad de los talleres de nuestra región también está determinada por cada pequeña decisión que se toma al interior de ellos. Como lo explicó, Nicholas Davis, jefe de Sociedad e Innovación y miembro del Comité Ejecutivo del Foro Económico Mundial, en entrevista con Metalmecánica Internacional, la adquisición de nuevas tecnologí­as no es la respuesta para todo y la clave para decidir qué comprar está en establecer un plan de acción para cada problema que se busca resolver.

Muchas veces empezamos con la tecnologí­a y no con la oportunidad. La primera pregunta debe ser en qué áreas debo implementar estas tecnologí­as. Tampoco debemos esperar a que sean los proveedores los que nos diseñen un sistema a la medida ya que ellos no invierten en soluciones personalizadas. Por ello, antes de la máquina, es importante contratar a quien va a liderar esos procesos de transformación tecnológica porque por ir muy rápido podemos lastimar a las personas en el proceso, señaló Davis.

En conclusión: usted debe tener claro hacia dónde debe dirigir sus inversiones, esfuerzos y atención en los próximos años, respaldar estas decisiones en un conocimiento real sobre el panorama macroeconómico en el que se mueve su negocio, establecer cómo toda esta tecnologí­a y nuevos procesos transformarán su empresa en el mediano plazo y plantearse unas expectativas reales para no acumular frustraciones en este proceso de transformación.

Panorama económico para Latinoamérica

El Foro Económico Mundial proyecta un crecimiento global del 3.7 % para 2018 y 2019. De acuerdo con los pronósticos, las condiciones financieras mundiales serán más constrictivas a medida que la polí­tica monetaria se normalice; las medidas comerciales implementadas desde abril lastrarán la actividad a partir de 2019; la polí­tica fiscal estadounidense perderá í­mpetu a partir de 2020; y China se desacelerará como consecuencia del debilitamiento de la expansión crediticia y las crecientes barreras comerciales.

En cuanto a América Latina, y según el BBVA Research, la economí­a de la región continúa recuperando el dinamismo, pero de forma muy heterogénea. Esta entidad proyecta un crecimiento regional de 1.3 % al finalizar 2018, y de 2.1 % para 2019. Por paí­ses, se prevén a la baja Argentina (crisis cambiaria y polí­ticas fiscales y monetarias más restrictivas) y Brasil (huelga de transportes, crisis de gobierno e incertidumbre polí­tica), y al alza mercados como México, Colombia, Perú y Paraguay.

Para ofrecer contexto sobre estas previsiones, Juan Ruiz, economista jefe del BBVA Research para la unidad de América del Sur, —en entrevista con Metalmecánica Internacional— explica que 2015 y 2016 fueron años de ajuste para la región frente a un choque externo causado por la caí­da de los precios de las materias primas de los años anteriores.

En un agregado regional, 2015 y 2016 fueron años de contracción del PIB sobre todo por la recesión en Brasil. En 2017 ya subimos las tasas de crecimiento a positivo a nivel regional. 2018 no será muy diferente al 2017 pero, en 2019, sí­ anticipamos una recuperación de ese crecimiento. Ya no vamos a tener un lastre tan fuerte de una recesión en Brasil y creemos que Argentina también estará saliendo de la recesión y continuará la recuperación de la demanda interna en los paí­ses andinos. Por el lado de México, creo que una vez resuelta la incertidumbre de la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá y la de su proceso electoral, deberí­amos ver un paí­s que continúe enganchado con el ciclo económico en Estados Unidos y, por lo tanto, ese ciclo seguirá siendo robusto con el impulso fiscal de este año y el siguiente, comenta el experto.

Por lo anterior, Ruiz sostiene que "2019 deberí­a traernos mejores noticias que 2018". Esto respaldado en hechos como depreciaciones graduales de los tipos de cambio en 2018 y 2019 en la mayorí­a de paí­ses, con excepción en Brasil y México, donde se podrí­a apreciar en 2019; y un aumento en los indicadores de confianza en los paí­ses andinos como resultado de un incremento en los precios de las materias primas, la recuperación del crecimiento, una menor inflación y la disminución del ruido polí­tico, entre otros.

En lo que a México respecta, se estima que el crecimiento será de 2.6 % al finalizar 2018 y de 2.0 % en 2019. De este paí­s, Ruiz destaca como positivo el hecho de haberse "enganchado" efectivamente a las cadenas de valor con Estados Unidos, un factor que continúa siendo un problema estructural en la mayorí­a de paí­ses de América del Sur y que implica polí­ticas de largo plazo por parte de los gobiernos.

Quizás hay algún caso de éxito en las cadenas de valor en la industria automovilí­stica entre Brasil y Argentina, pero sí­ hemos visto menos integración en cadenas de valor globales en el caso de América Latina. El interés por esa diversificación existe, pero ha habido menos avances en el empuje de la industrialización y en añadir valor agregado a las exportaciones de productos de América del Sur. Esto por diferentes razones: picos de cambio no favorables para esas exportaciones industriales en algunos paí­ses —lo que ha ido cambiando en los últimos años—, y razones estructurales como la disponibilidad de mano de obra calificada para esas industrias o de una infraestructura y una logí­stica adecuada, comenta Ruiz.

De continuar evolucionando estos factores, el BBVA Research adelanta que el crecimiento para América Latina entre 2020 y 2021 podrí­a situarse entre 2.5 % y 3 %.

Así­ serán las inversiones en maquinaria y equipo para 2019

Como todos los años, Metalmecánica Internacional realizó su encuesta de Intención de Compra 2019 que para esta ocasión contó con la participación de 226 gerentes y responsables de decisiones de compra en talleres metalmecánicos de Latinoamérica, principalmente con sede en México, Colombia, Argentina, Ecuador, Chile y Perú. El objetivo de este sondeo fue conocer el desempeño en términos de producción de estos establecimientos en 2018 y sus proyecciones de inversión en máquinas y herramientas para el año que viene.

Antes de presentar los resultados globales de esta encuesta, es importante señalar que, según cifras del reservorio estadí­stico de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) en 2017, México, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y Uruguay importaron en su conjunto USD 3.826 millones en maquinarí­a y partes para la industria metalmecánica, en partidas arancelarias como centros de mecanizado, máquinas de puesto fijo y máquinas de puestos múltiples para trabajar metal; prensas, dobladoras y punzadoras; componentes, accesorios para máquinas herramienta; tornos (incluidos los centros de torneado); corte por láser, ultrasonido, electroerosión y plasma; y taladros, mandrinadoras y fresadoras.

Para 2018 (cifras parciales a septiembre), en las mismas categorí­as de producto, y sin contar con datos de Argentina, ALADI reporta que las compras internacionales de los talleres latinoamericanos en estos rubros han sido de USD 1.470 millones, siendo México responsable del 82 % de estas importaciones.

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Fuente: Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

Esta renovación de maquinaria se entiende a la luz de los resultados de la encuesta realizada por Metalmecánica Internacional que evidencia que el 44 % de las máquinas instaladas en los pisos de producción de los talleres participantes tienen entre 4 y 10 años de uso, 38.8 % entre 11 y 20 años y 10.6 % sobre pasan los 21 años. El porcentaje restante cuenta con equipos con solo 3 años en funcionamiento.

A la hora de decidirse entre invertir en equipos nuevos, reconstruidos o usados, la mayorí­a de los encuestados prefiere estrenar máquina en su taller.

En su orden, las razones por las que estos talleres planean compras de este tipo de productos o tecnologí­as son: ser más competitivos, incrementar la productividad, mejorar la calidad incrementar los volúmenes de producción, reducir el nivel de desperdicios, mejorar la rastreabilidad de la producción y para cumplir con regulaciones y normatividad.

En la categorí­a de equipos por arranque de viruta, actualmente estos talleres cuentan principalmente con tornos, fresadoras, sierras y tronzadoras, centros de mecanizado, centros de torneado CNC y rectificadoras.

El 49 % de los encuestados planea hacer inversiones en este tipo de máquinas durante 2019. Al desglosarlo por tipo de producto, se destaca que en centros de mecanizado, fresadoras, mandrinadoras/roscadoras, tornos, sierras y tronzadoras, y rectificadoras, la mayorí­a de los planes de compra contemplan presupuestos entre USD 5,000 y 20,000, mientras que en electroerosionadoras la mayorí­a piensa invertir entre USD 20,000 y USD 40,000, y en centros de torneado y máquinas transfer el dinero estimado sobrepasa los USD 60,000.

En formado y fabricación, 42 % de los participantes invertirá en 2019, destacándose los planes en adquirir prensas y prensas plegadoras, roladoras, punzonadoras y cizallas, equipos de corte por láser, máquinas de oxicorte y de soldar. Se registra un menor interés en electroerosionadoras, máquinas para trabajo en alambre y equipos de corte por chorro de agua.

Como es de esperarse, los equipos auxiliares y consumibles están a la cabeza en los planes de inversión. Además de las mayores compras planeadas en herramientas de corte, portaherramientas y sistemas de sujeción, software CAD/CAM y equipos para inspección y medición, sorprende de esta encuesta que, aunque estén de moda, los robots y equipos para impresión 3D no figuran como prioridad de compra para los talleres latinoamericanos.

Por ello resulta comprensible que solo el 42 % del total de encuestados haya afirmado tener alguna iniciativa de inversión en manufactura avanzada en su empresa.

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