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Septiembre de 2013 Página 1 de 2

Manufactura aditiva en talleres de subcontratación

Peter Zelinski

Este pequeño taller invirtió en impresión 3D de producción, en parte porque su propietario espera que otros fabricantes hagan el mismo cambio.

¿Debería un taller de trabajos tener capacidad de manufactura aditiva? Jon Baklund pensó que su taller sí. Más aún, supuso que si esperaba hasta que su taller realmente necesitara esa capacidad, es decir, si esperaba hasta que los talleres de la competencia lo tuvieran, entonces perdería algunas de las mejores oportunidades para que su compañía se distinguiera en esta área. Él no pudo haber sabido cuán correcta probaría ser esta suposición.

Su compañía es Baklund R&D, de Hutchinson, Minnesota. El taller de ocho empleados con siete máquinas CNC añadió una impresora 3D Stratasys Fortus 400M, una máquina para construir partes plásticas complejas a partir de archivos CAD en un proceso preciso de capa por capa. Andy Bleck, gerente de desarrollo de negocios para Baklund R&D, dice que disponer de esta capacidad ha sido un activo significativo para capturar la atención de clientes prospectivos. Él estimula el interés al enviar partes de muestras impresas en 3D. Los prospectos sin capacidad de manufactura aditiva en sus bases de proveedores toman nota, porque muchos de ellos reconocen que algunos de sus actuales o futuros componentes pueden ser candidatos para este tipo de producción. Así, la impresión 3D comienza las conversaciones, y algunas de esas conversaciones llevan al trabajo de mecanizado CNC. En estos casos, Baklund dice que la máquina sirve esencialmente como un artículo de lanzamiento.

No es que haya algo de malo con eso. En uno de estos casos en los cuales la impresión 3D abrió la puerta a una nueva relación de negocios, el trabajo que vino a través de esa puerta abierta era el mecanizado de moldes de precisión para una compañía de dispositivos médicos. Los moldes con diminutas cavidades ofrecían tolerancias del nivel de micras, que tomaron ventaja de la fina precisión y repetibilidad de la máquina más costosa del taller, un centro de mecanizado horizontal Enshu 460GH. Esa máquina había sido comprada para un trabajo recurrente que no había vuelto por un tiempo, así que ganar el trabajo de esos moldes resultó un alivio, dice Baklund. También fue un desarrollo interesante, dado que Baklund R&D históricamente no había sido un taller de moldes (ahora lo es).

¿Por qué una impresora 3D? Baklund dice que la razón para invertir en esta máquina tiene que ver con el tipo de negocio que él ve para su taller. El modelado por deposición fundida (FDM), el proceso de manufactura aditivo empleado por la máquina Fortus, es capaz de crear partes plásticas funcionales que expanden el rango de aplicación desde prototipado hasta producción completa y madura. Baklund R&D necesita expandir el mismo rango, dice el propietario del taller. La mejor forma que él ve para atender a sus clientes —de hecho, la mayor opción de volverlo indispensable para ellos— es no solo producir partes del cliente, sino obtener el permiso de los clientes para guiarlos hacia los diseños de parte que sean lo menos costosos posibles de fabricar. La capacidad del taller para generar modelos propuestos a través de la impresión 3D es un tema natural para las conversaciones con los clientes que toman esta decisión. Baklund llama a esta clase de relación “ingeniería sugestiva”, y la manufactura aditiva ha aumentado drásticamente su percepción de lo práctica que puede ser para él.

De hecho, no ha tenido que esperar por clientes. Recientemente tuvo una idea para un diseño mejorado de una caja de cigarros. Las cajas que él mismo ha usado no mantienen bien la humidificación del paquete, y él imaginó un diseño para arreglar este inconveniente. Con muy poca inversión en tiempo —menos de una hora—fue capaz de modelar la idea en CAD e imprimir la parte en la máquina Fortus. Esto muestra cuán lejos y rápido pueden avanzar sus ideas. Pronto enviará este prototipo de caja de cigarros a las compañías relevantes, esperando encontrar un prospecto al que le guste este diseño lo suficiente como para contratar su taller y comenzar a producirlo.

Producción aditiva

A pesar de todos estos beneficios de tener una impresora 3D, la máquina tendrá que moverse más allá del prototipado, más allá de ser una pieza de la conversación, para meterse en la producción completa. La impresora 3D tendrá que fabricar partes de uso final para pagarse mediante su utilidad propia y directa.

Acerca del autor

Peter Zelinski

Peter Zelinski es editor de proyectos especiales de la revista Modern Machine Shop, del grupo editorial Gardner Publications con sede en Cincinnati, Ohio, E.U.
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